En la victoria o en la derrota: antihéroes adolescentes que buscan encajar

Según algún comentario reciente, parece que he emprendido una batalla personal contra el Pixar de nuestros días. No se sabe si movido por un sentimiento de nostalgia o un mero afán subversivo. Pero para demostrar que no es así, hoy traigo un comentario sobre una serie estrenada por el estudio de Toy Story que, en opinión de quien escribe, es tan simpática y divertida como genial y sugerente. Por eso me llama la atención que en los distintos foros en los que he hablado de ella recientemente no me he encontrado con nadie que la haya visto. Tal vez, en parte, tenga la culpa el constante hate que promuevo desde este sitio web contra el cine de animación actual (si en algún momento he sido agente activo de la polarización, desde aquí pido sinceras disculpas). Me refiero a la creación de Michael Yates, Carrie Hobson, David Lally titulada En la victoria o en la derrota (Win or Lose, 2025), estrenada hace un año en Disney+.

La serie consta de ocho episodios, de unos 25 minutos cada uno, y narra las peripecias de un equipo de béisbol juvenil la semana previa a la final del campeonato. El foco de la narración no está puesto en la cuestión deportiva (si fuera así te aseguro que no hablaría de ella), ni siquiera en la relación entre los miembros del equipo que afrontan la hazaña. Por el contrario, y de forma original y muy acertada, el conflicto se encuentra en el mundo interior de los protagonistas, tal como señala la crítica del estreno. Y ahí es donde se asoman resquicios del mejor Pixar.

Fotograma del personaje de Laurie, En la victoria o en la derrota (Pixar, 2025)

Cuando Brad Bird hizo Los increíbles (2004) dejó claro que su película no era una historia de superhéroes, sino de una familia cuyos miembros tienen unas habilidades supernaturales. Pero el protagonismo no estaba en su misión de salvar el mundo, sino en las relaciones entre los distintos miembros del hogar de los Parr. Algo similar sucede en esta serie, ya que el acontecimiento principal, el campeonato de béisbol, no es más que una excusa para introducirse en el mundo interior de una serie de antihéroes adolescentes que deben lidiar con sus problemas y sus inseguridades para construirse a sí mismos, su estatus y su propia identidad.

Son antihéroes porque su conflicto no se encuentra en la necesidad de salvar el mundo o acometer una misión que los consagre como héroes. Al contrario, los problemas que suceden son, ante todo, internos. Y el antagonista de la historia no es un malvado villano que quiere acabar con el mundo, sino ellos mismos; y en concreto, su inseguridad, que les paraliza o les lleva a fingir ser otras personas. Cada uno de los jóvenes deportistas se enfrenta a los problemas propios de un chaval de su edad. Laurie es la hija del entrenador y la peor jugadora del equipo, y le hace sufrir que los demás piensen que está allí por la influencia de su padre. Rochelle es espabilada y muy madura, pero tratar de ir por libre la mete en problemas de los que no se ve capaz de salir ella sola. Yuwen es insolente y chulesco, pero tras su coraza se esconde el corazón de un niño que solo busca ser querido.

Fotograma del personaje de Rochelle, En la victoria o en la derrota (Pixar, 2025)

La genialidad de la narración se encuentra además en la dualidad que se crea entre los hechos que suceden, la realidad tal y como es, y la visión subjetiva, la mirada adolescente de cada personaje. Para ello, la serie otorga a cada personaje un modo concreto y distinto de expresar su propio mundo interior. Laurie convive con un personaje que está posado sobre su hombro, creado de su propio sudor, que cada noche le recuerda lo que ha hecho mal durante el día y que aumenta a medida en que la presión interior del personaje crece. Rochelle se imagina a sí misma como una mujer de negocios, pero cuando las cosas empiezan a ir mal todo a su alrededor de descompone. O en el caso de Yuwen se crea un contraste entre lo que sucede y su corazón de cartón, habitado por un pequeño personaje frágil y sufridor. Y así sucede también con el resto de personajes. También con aquellos que participan de otro modo en la historia, como el entrenador, entregado a la causa pero que debe sufrir las constantes críticas; o la madre de Rochelle, que debe lidiar con la crianza en solitario de sus hijos mientras trata de hacer frente a las dificultades económicas sin perder la sonrisa y el buen humor.

Traíler de En la victoria o en la derrota (Pixar, 2025)

En definitiva, En la victoria o en la derrota demuestra que todavía hay capacidad para contar buenas historias, atractivas, divertidas y cercanas al espectador. Y muchas veces la clave está en crear personajes memorables, que sean capaces de emocionar, que generen empatía y que hablen de lo humano de modo genuino, sin grandes discursos ni pretensiones. En el aspecto visual, Pixar demuestra que siguen siendo los mejores, mezclando estilos y apariencias, y dando a la narración un resultado final muy atractivo.

Publicado por nacholaguía

Me llamo Nacho Laguía Cassany. Nací en Teruel (1998). Soy Doctor en Comunicación por la Universidad de Navarra. Anteriormente, estudié Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra (Com20) y posteriormente hice un máster en Gobierno y Cultura de las Organizaciones. Investigo en el ámbito de la narrativa del cine de animación, especialmente en el papel del héroe posmoderno y la crisis del mito. Me gusta escribir y hablar sobre cine.

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