Cuando piensas en estudios de animación seguramente la cabeza te irá directamente a nombres como Disney, Pixar o DreamWorks; o Cartoon Saloon o Aardman Animations, si te gusta la animación europea. Pero tal vez ni sepas que exista algo llamado Netflix Animation Studios (digo yo que, al menos, lo de Netflix te suena…).
Si abres la plataforma y escribes «animación» en el buscador, podrás comprobar que el catálogo de títulos animados que ofrece Netflix es bastante extenso, y tiene cositas muy interesantes. Muchos de los títulos simplemente son películas de otras productoras y Netflix ofrece a sus suscriptores, como muchos de los títulos de DreamWorks o Studio Ghibli. Pero desde 2018 la gran compañía de entretenimiento cuenta con su propio estudio de animación. En estos ocho años, a veces en solitario y otras veces en coproducción con otros estudios como Sony, han estrenado un buen número de películas, algunas de ellas muy interesantes y entretenidas, en las que mezclan estilos visuales, experimentan con narrativas y a veces se atreven con tramas y tratamientos muy sugerentes.
El pelotazo que impulsó la creación y desarrollo de muchos de estos títulos animados fue la nominación en 2019 al Óscar a Mejor película de animación a Klaus, de Sergio Pablos, distribuida por Netflix y animada en el estudio español The SPA Studios. Aunque finalmente el galardón fue a parar a Toy Story 4, el éxito en crítica y en nominaciones que tuvo la película animó a los directivos de la plataforma a hacer una apuesta seria por la animación.

Otro hito interesante en este proceso fue la adquisición en 2021 de los derechos de explotación de los libros del célebre escritor británico Roald Dahl, autor de obras de gran popularidad como Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate o James y el melocotón gigante. Algunos de estos títulos han sido estrenados como largometrajes de acción real, como el musical de Matilda que se puede ver en la plataforma desde 2022 y cuyo estreno pasó sin pena ni gloria; o los cortometrajes dirigidos por el célebre director Wes Anderson (Fantástico Mr. Fox, El gran hotel Budapest, Isla de perros), con su característica estética pastelosa y, en opinión de quien escribe, cada vez más vacía e insustancial (pero ese es otro tema, no me distraigan…); otros títulos, como era de esperar, están viendo la luz en forma de películas de animación, como Los Cretinos (2025), inspirada en el relato del mismo nombre, y que, en clave fantástica y con una fina ironía muy inglesa, funciona lo suficiente como para mantener la atención del espectador, a pesar de que el tipo de animación en ocasiones sea poco atractiva.
En 2023 Netflix logró su primer Óscar al Mejor largometraje de animación con la oscura versión de Pinocho del mexicano Guillermo del Toro. La reinterpretación en stop motion de la novela de Carlo Collodi estrenada por Netflix salió con pocos meses de diferencia de la versión live action de Disney, hecha en un tono totalmente distinto y, con perdón, mucho más aburrida. Ni siquiera Tom Hanks en el papel de Gepetto es capaz de levantar una historia lenta, tediosa y que nada tiene de original.
Pero volviendo a nuestro tema, pese a que bastantes de las películas de animación de Netflix Animation Studios dejan mucho que desear, siempre te encuentras con sorpresas interesantes. Algunos títulos que aquí destaco son Los hermanos Willoughby (2020), una divertida aventura familiar, ágil, simpática y con alguna idea interesante; Los Mitchell contra las máquinas (2021), que, en clave de comedia de ciencia ficción, enfoca el protagonismo en la relación paterno filial con gran acierto; Leo (2023) un musical protagonizado por una mascota de un colegio de secundaria que hace de coach emocional de unos hijos cuyos padres están más pendientes del éxito, el dinero o las nuevas tecnologías; o En sueños (2025), una aventura que llevan a cabo dos hermanos para intentar salvar el matrimonio de sus padres.
Mención aparte merece un título que ha tenido un éxito sin precedentes y se ha convertido en la película más vista en la historia de Netflix. Me refiero a Las guerreras K-Pop (2025), una interesante película, coproducida con Sony, de la que tan solo me limito a recomendar, ya que quién sabe si más adelante me lanzo a escribir algo sobre ella.
En todos los títulos que he mencionado, la variedad de historias, estilos de animación e incluso colaboraciones con otros estudios es enorme. Tal vez por ello no se pueda percibir un «estilo de animación Netflix». No obstante, la apuesta por estas películas tal vez vaya desarrollando hacia una narrativa o una apariencia visual que determine su sello de identidad. Veremos. Y si sucede, no se preocupen, que ya se lo haré saber.
