La Odisea de Nolan: un Ulises para el siglo XXI

Aunque el tema predominante de estas entradas tiene más que ver con el cine de animación, no quería dejar pasar la oportunidad de compartir algunas reflexiones sobre uno de los títulos más esperados del año: La Odisea (Nolan).

Nolan rueda una película fiel a su estilo, ese que le ha hecho ser aclamado como uno de los más admirados y reconocibles directores de las últimas décadas. Visualmente la cinta es espectacular, y de un realismo pasmoso. Pero los personajes son tan anodinos como la banda sonora; meros actores de una epopeya, por los que es bien difícil sentir empatía.

Basta con leer el poema de Homero para entender la elección, y es que el director británico tiene por sello la alteración del tiempo narrativo, no queda claro si por un interés de parecer más interesante su obra o en un intento de ocultar su incapacidad de generar personajes y conflictos fascinantes.

Pero el principal problema de la película, a juicio de quien escribe, es tratar de entender una de las narraciones fundacionales de occidente con los estándares de la cultura y el público actual. Y así claro que hay ciertas cuestiones que se vuelven problemáticas. No me refiero a la presencia de seres mitológicos, que el director salva de manera interesante (el Cíclope es totalmente aterrador), sino más bien a la necesidad de justificar unas acciones que hoy podríamos juzgar de dudosa moralidad. Entonces, y sin hacer spoilers, la versión termina desmitificando al personaje de Ulises. Se cumple aquí aquello que más define al héroe posmoderno, y es que el personaje necesita de una redención que no encuentra, y por ello está más interesado en acabar con sus demonios internos que en vencer a las bestias. Se torna así la historia en un relato antibelicista que busca sanar las heridas de aquel que tanto mal ha infligido en sus enemigos y en sus amigos.

Ahora bien, lo que más me llama la atención es la ausencia de una dimensión fundamental que clausura el viaje heroico del autor griego, y es que ante todo el protagonista es hijo de su padre, y el regreso al hogar implica la búsqueda de la bendición del progenitor para encontrar la paz abandonada antes del viaje. Si no entienden lo que digo, vean ustedes mismos la película y seguiremos discutiendo.

Dicho lo cual, el visionado resulta más que entrenido, y más aún para aquellos que tengan lan oportunidad de ver la película en una sala adaptada a las necesidades técnicas que la cinta requiere.

Tráiler de La Odisea (Nolan, 2026)

Publicado por nacholaguía

Me llamo Nacho Laguía Cassany. Nací en Teruel (1998). Soy Doctor en Comunicación por la Universidad de Navarra. Anteriormente, estudié Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra (Com20) y posteriormente hice un máster en Gobierno y Cultura de las Organizaciones. Investigo en el ámbito de la narrativa del cine de animación, especialmente en el papel del héroe posmoderno y la crisis del mito. Me gusta escribir y hablar sobre cine.

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